Se bien que no soy perfecta. Que tengo un cúmulo de manías, de locuras y defectos. Que en ocasiones puedo ser una mujer con detalles finos y tiernos. Todo un ángel. Otras veces ser un completo desastre. Ser también una mujer fatal, y convertirme en un mismísimo Un demonio.
Un día por la mañana, puedo acompañar tu café con besos soplados. Con la sonrisa y la mirada de una mujer enamorada. Y por la noche, servirte una copa de vino. Prepararte un baño caliente. Recitarte al oído poemas dulces en una noche estrellada. Tomar tu mano y besarla tiernamente e invitarte a bailar una melodía. Regalarte una luna llena. Acariciar tu rostro, tu piel, contar tus lunares. Besarte entero… disfrutar el néctar de tu fruta despacito. Llevarte al Cielo. Después cobijarte entre mis brazos hasta quedarte profundamente dormido. Besar tu frente y contemplar tu cuerpo desnudo hasta el amanecer.
Otro día puedo no brindarte la atención que requieres, llegar tarde a una reunión, ser un manojo de nervios, una víctima del estrés, traer el coche en completo desorden, extraviar ciertos objetos, luego obsesionarme por ordenar, andar iracunda, y en ocasiones actuar frente a las situaciones que se me presentan con un poco de inmadurez.
Y otro día por la noche, puedo sorprenderte con tacones altos. Enfundada en seda y encaje negro. Vino Tinto. Fondue de chocolate con fresas. Mostrarte la lujuria en mis ojos. Coger tu mano y llevarte hasta el sillón. Bailar sensualmente, moviendo mis caderas frente al espejo solo para ti. Seducirte con mis movimientos. Beber un poco de vino con mis labios, dejarlo caer sobre mi cuerpo, para que lo puedas beber. Hasta que no puedas resistir. Entonces despojarte bruscamente de tus ropas. Embriagarte con mis besos. Recorrer con intensidad todo tu cuerpo. Tomar sin clemencia el néctar de tu fruta. Morder, arañar, succionar, devorarte. Llevarte al Infierno. Después enredarme en tu cuerpo, sin piedad, darte batalla, hasta el amanecer. Y por la mañana, acompañar tu jugo de tomate y apio, con besos robados, con el incomparable fulgor de ojos de una mujer cuyo amor arde en llamas.
Se bien que no soy perfecta. Que tengo muchos defectos. Que soy un icono de la imperfección. Que no deberías amarme. Y no se porque lo haces.
Pero ¿sabes?… adoro que me ames así.
Cynthia Flores
Diciembre 28, 2007
